Albergo a Treviso, costruzione 17° secolo, villa di lusso

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Emociones de Véneto

Siempre en la misma estructura que hospeda el restaurante La Corte, pero de ello independiente, sólo 4 mesas en un auténtico ambiente rústico con vigas a vista dónde poder saborear la clásica cocina véneta, las pastas hechas en casa, el Tiramisú, la achicoria de Treviso, las judías de Lamon, los espárragos de Cimadolmo, el prosecco en las varias tipologías de las más conocidas a unas verdaderas rarezas con el prosecco Sur Lie, en un ambiente informal, todo acompañado por una selección de vinos vénetos menos conocidos pero de gran relación calidad/precio.

Los placeres de la mesa
La faja colinal de Conegliano-Valdobbiadene ha conservado en el tiempo sus mejores tradiciones gastronómicas, transmitiéndonos los perfumes y los sabores de una cocina que es regalo de las generaciones pasadas. Considerada pobre por algunos, porque basada sobre materias primas locales, en realidad es una espléndida cocina de nicho, lejana de las poluciones de la modernidad, expresión de auténtica sabiduría campesina, de aprobados equilibrios y de gran gusto.
Aquí la tradición tiene raíces remotas. La caza, es cocinada desde siempre al espetón, asada o en muy gustosos estofados, acompañados por humeantes polentas.
A enriquecer ulteriormente las mesas del otoño y del invierno, la rica gama de las setas de bosque:  las oronjas, los boletos, las setas, los rebozuelos, las russulas, los cantarelus y otros más. Con las setas se preparan platos muy refinados, de una riqueza de gustos que sólo aquí es posible encontrar.
Pero en estas áreas también ha habido el redescubrimiento de las castañas, usadas para rellenar los gansos en las fiestas de fin de año, y para conseguir junto precisamente con las setas, cremas y sopas de gran interés gastronómico.
En primavera la cocina se renueva aprovechando mucho de las hierbas espontáneas de prado y bosque transformadas en calientes sopas, corroborantes y depurativas; en deliciosos arroces primaverales, jactancia de la cocina trevigiana; en delicados tortelli cuaresmales; en solares tortillas y en muchos otros platos.
Luego se podría hablar del cerdo y de sus inimitables embutidos y de los muchos quesos de nombres muy particulares, del Bastardo al Morlacco de las Malghe de montaña, de la Casatella al Caciotta, del Montasio al Pressato.
Aquí dominan los platos simples de la tradición; el pan es cocido en los hornos a leña y la polenta todavía es la reina de las mesas.