Albergo a Treviso, costruzione 17° secolo, villa di lusso

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...el dulce trevigiano que todo el mundo nos envidia y nos copia

Ingredientes y dosis para 3 personas: •
3 yemas de huevo •
50 gr. de azúcar •
250gr. de mascarpone,
6 bizcochos de soletillas
3 tazitas de café azucarado •
cacao amargo qb

Tomar las yemas y montarlas a espuma con el azúcar, uniendo el mascarpone, hasta conseguir un compuesto blando y cremoso. En un plato de alcance o en una bandeja, mejor si rectangular, preparar una capa con mitad de los bizcochos de soletillas, mojarlos con el café hasta ensoparlos bien y untarlos con mitad del compuesto cremoso. Poner arriba una segunda capa con los restantes bizcochos de soletillas, mojarlos bien con el café y cubrirlo con el restante compuesto cremoso.

Rociar por encima cacao amargo y poner en la nevera, sacando sólo al momento de servir como en los restaurantes de Treviso, provincia y en toda Italia.

Sobre este extraordinario dulce trevigiano se ha escuchado de todo: que fue inventado al acabar del siglo XIX por un tabernero con ambiente apenas fuera las paredes de Treviso para contentar al vivaz conde Bolasco; que fue creado por un histórico pastelero que trabajaba en el corazón de la ciudad, pero también por un pastelero trevigiano emigrado (huido a causa de desaventuras financieras) en los EE.UU., y otras historias.

Es fácil entender como atribuirse el mérito del postre actualmente más difuso en el mundo sea una jactancia no de poco. Y pues, es justo hacer limpieza de tan jactado crédito y de falsas atribuciones para restablecer la verdad de los hechos. Y añadimos enseguida que desde muchos años ya el Tiramisú no sólo se encuentra prácticamente en todo el mundo sino que, con este nombre, se sirven mil otras cosas que con el verdadero Tiramisú no tienen algún parentesco. Vamos pues a la historia. Este postre pertenece a un filón típico de la gastronomía habsbúrgica, aquella de los "dolcial caffé" que son patrimonio histórico, al menos desde algunos siglos, de la cocina centroeuropea que tenía (y tiene) sus puntos de fuerza en Viena (pero también en Budapest y en Lubiana) y, por lo que concierne Italia, en Trieste. Pero también Venecia ha hecho suyas en el curso de la primera mitad del Ochocientos muchas contribuciones de la cocina habsbúrgica, por la presencia en Venecia - entre el 1816 y el 1866 - de altas autoridades imperiales, entre las que también Francisco José y su mujer la Emperatriz Sissi y también el archiduque Maximiliano, que acabó siendo fusilado en México.

El clima para que hubiera también en Treviso, desde siempre muy atada a Venecia incluso por la cocina, la presencia de un postre al café era por lo tanto favorable y entonces un parecido postre en Treviso no representa absolutamente algo de exótico y de importado.

Entrando en nuestra historia, ante todo hay que recordar a la señora Speranza Bon Garatti que en su restaurante "Al Fogher", bien conocido en Treviso y actualmente administrado por los hijos, servía desde los años enseguida siguientes a la última guerra mundial un óptimo dessert a la cuchara, denominado "Copa imperial al Fogher", y recordamos a esta señora muy buena y muy fina, porque su postre lo realizaba con casi los mismos ingredientes del Tiramisú (café amargo, mascarpone, azúcar y yemas de huevo), empleando en lugar de los bizcochos de soletillas el Pan de España y chocolate rallado en lugar del cacao amargo. Probablemente este postre está presente en Treviso incluso antes del Tiramisú, es más fino y es lo que ha dado origen a los Tiramisú en copa que se gozan, ya desde muchos años, en algunos de los máximos restaurantes internacionales, sea en Italia que en el extranjero.

Y entonces el Tiramisú? Giuseppe Maffioli, el gran estudioso de la cocina trevigiana, el que supo darle dignidad gastronómica refinando muchas de sus preparaciones, generoso luego de consejos con los que en fin se han convertidos en los más celebrados restauradores trevigianos, este postre lo llamaba Tiramesú, en dialecto, como era llamado en el restaurante donde fue creado. Colaborador entre los principales de "La Cucina Italiana" y autor de importantes volúmenes de gastronomía, entre los que "Il Ghiottone Veneto", al principio de los años 70 del siglo pasado escribió: "Ha nacido recientemente, algo más de hace dos lustros, un dessert en la ciudad de Treviso, que fue propuesto por primera vez por cierto cocinero pastelero de nombre Loly Linguanotto".

El postre y su nombre tiramisú, como comida muy nutritiva y fortalecedora, se pusieron enseguida muy populares y retomados, con absoluta fidelidad o con alguna variante, no sólo, el chef pastelero Linguanotto trabajaba en las cocinas del Restaurante Beccherie en Treviso, ya punto de encuentro secréto, cuando todavía era una tienda de carniceros - el restaurante iniciará la actividad en el 1875 - de los patriotas resurgimientales que llegaban de Venecia y del Trevigiano para ir a encontrarse con otros patriotas en Rovigo, en Verona, en Mantua, en Brescia. Local histórico de Italia, las Beccherie tienen pues el mérito de haber creado el Tiramisú, este postre extraordinario actualmente solicitado por los gastrónomos de todo el mundo.