El preferido por la primera dama del Imperio Romano: Livia
El Prosecco de Conegliano Valdobbiadene es la joya de los espumantes italianos. Florece con resplandores dorados de una tierra hecha de cultura, tradiciones y belleza; emociones que se renuevan en cada sorbo y que quedan para siempre en el corazón
HISTORIA:
El prosecco es desde hace mucho tiempo cultivado
en la faja colinal de la marca trevigiana, y más precisamente sobre
las colinas que se extienden entre Valdobbiadene y
Conegliano. La historia de un vino, sobre todo si de
origen antiguo, es atada íntimamente no sólo a la tierra que lo
produce, sino también a los hechos que en el curso del tiempo han
marcado la vida de las generaciones que se han succedido en el
territorio de producción. El prosecco, en el área colinal incluida
entre Valdobbiadene y Conegliano ha influido
notablemente en los empleos, las costumbres, las tradiciones y la
economía de las comunidades locales en el arco de más de diez
siglos.
El prosecco es una cepa de antiquísimo origen, incluso precedente a
la colonización de los romanos (ocurrida en el siglo II antes
de Cristo). En efecto son conocidos los versos de Virgilio que
conciernen precisamente estas tierras: "Las vides flexibles tejen
sombras ligeras". Se conoce muy poco de las variedades presentes
sobre estas colinas. En época romana, sin embargo, hay noticias que
conciernen precisamente el prosecco. Según algunos investigadores
debería tratarse de la misma cepa que en época romana ha dado
origen al muy decantado vino Pucino, al que la emperatriz Livia,
mujer de Augusto habría atribuido su longevidad. Ella ha escrito:
"Ningún otro vino es más indicado para uso medicinal".
Plinio el Viejo, haciendo una reseña de los principales vinos
conocidos en la Roma de los Césares, describía el Pucino como uno
de los grandes vinos que preparaban las mesas de los dignitarios
romanos y que tenía el regalo de alargar la vida de sus
consumidores. En la edad tardo-romana tenemos testimonio de parte
del Valdobbiadenese S. Venanzio Fortunato obispo de Poitiers (535
-603), que dice: "Tierra duplavensis, dónde eternamente florece la
vida, bajo la montaña de la desnuda cumbre".
A avalorar esta teoría contribuye la existencia, en la zona de
Trieste, de un pueblo llamado PROSECCO y la presencia de una cepa
local llamada "Glera", completamente parecida al
prosecco, de aquí habría llegado en el Trevigiano: La cepa Serprina
de las Colinas Euganeas (las colinas de Padua) podría tener los
mismos orígenes del Prosecco. Existían al principio de 1900
bastantes cepas muy parecidas al prosecco y difusas en la alta
provincia de Treviso pero con el tiempo fueron abandonadas a favor
del Prosecco redondo, ha seguido en los últimos veinte años un gran
trabajo de selección clonal finalizado a la salvaguardia de la
rusticidad y vigor de la cepa que tiene que acostumbrarse, en su
momento, a muchas exigencias gastronómicas, culturales, sanitarias
y enológicas. La cepa Serprina de las Colinas Euganeas podría tener
los mismos orígenes del prosecco.
El ministro trevigiano Luca Zaia que, entre los
varios éxitos conseguidos en los dos años como Ministro de las
Políticas Agrícolas, ha hecho que la producción de prosecco doc sea
limitada a una área que del trevigiano se extiende hasta los
confines de Eslovenia que comprende también el Cru más
exclusivo DOCG el Conegliano Valdobbiadene
prosecco superior, precisamente la zona que circunda el pueblo de
Follina.
Las diferentes tipologías:
El Prosecco de Conegliano-Valdobbiadene DOCG nace
de precisas reglas que garantizan su unicidad y autenticidad y de
una tradición que, incluso conformándose a los cambios ocurridos,
ha conservado en el tiempo una identidad precisa e
inconfundible.
Tranquilo, Burbujeante o Espumoso, el Prosecco
DOCG de Conegliano Valdobbiadene se reconoce por el color pajizo
ligero, por la moderada corposidad, por el exclusivo perfume
afrutado y floral.
He aquí una breve descripción de las características de los muchos
tipos de vino producidos.
Prosecco DOCG de Conegliano
Valdobbiadene Spumante
El Prosecco Spumante expresa plenamente su carácter ágil y al mismo
tiempo enérgico y predominantemente producido en dos versiones, el
Extra Dry y el Brut. En la primera la refermentación se interrumpe
cuando todavía queda un pequeño porcentaje de azúcares (12-20
gr/l), en la segunda casi es conducida al final (15 gr/l máximo) de
modo que el Espumante se vuelva más seco.
Brut
Es el Prosecco más moderno y tiene un gran éxito
internacional.
Se caracteriza por perfumes más ricos de señales de cítricos y
notas vegetales, que se acompañan con una agradable nota de corteza
de pan, unida a un bonita y viva energía gustativa. El perlage
fine, asegura la persistencia del sabor y la limpieza del paladar,
convirtiéndolo en la mesa, en el espumante por excelencia.
De apreciar servido a 7-9° C con entradas de pescado y hortalizas
también elaboradas, primeros con mariscos y platos de pescado al
horno o, como es en uso en la zona de producción, con toda
comida.
Extra dry
Es el Prosecco "clásico", la versión que combina
la aromaticidad varietal con la sapidez exaltada por las
burbujitas.
El color es pajizo brillante avivado por el perlage.
El aromaticidad es fresca y rica de perfumes de fruta, manzana,
pera, con una señal de cítricos que esfuman en lo floral.
En boca el vino es blando y al mismo tiempo seco gracias a una
acidez bien presente. Óptimo como aperitivo, es ideal servido a
8-10° C, sobre sopas de legumbres y mariscos, pastas con delicados
jugos de carne, quesos frescos y carnes blancas sobre todo
volatería.
Prosecco de Valdobbiadene
Superior de Cartizze 104 hectáreas de sola excelencia, el
corazón del prosecco
Valdobbiadene Superior de Cartizze o brevemente Cartizze se produce
en la zona de Cartizze, una pequeña área de 107 hectáreas de viña,
incluida entre las colinas más escarpadas de S. Pietro di Barbozza,
Santo Stefano y Saccol, en el ayuntamiento de Valdobbiadene.
Un verdadero cru que nace de la perfecta combinación entre un
microclima dulce y un terreno antiquísimo, originado del
levantamiento de fondos marinos. Sobre la roca madre se encuentra
una capa de terreno muy vario, con morrenas, areniscas y arcillas
que permiten un drenaje veloz de las lluvias y, mientras tanto, una
constante reserva de agua, así que las vides se desarrollan de modo
equilibrado. El nombre de la localidad, que encontramos indicado en
los mapas catastrales, es hecho remontar, por algunos, a un
caballero mercenario español, que en la edad media después de un
largo período de batallas, se asentó en estas colinas. Una
hipótesis más acreditada parece ser, en cambio, la que hace derivar
el nombre de gardiz, gardizze, etcétera, expresión dialectal para
indicar los cañizos usados por el marchitamiento de las uvas. En la
zona del Cartizze en efecto, las uvas son vendimiadas tarde, cuando
los granos de uva inician a enseñar las primeras señales de
marchitamiento natural. Eso otorga al vino una concentración de
aromas y sabores de intensidad inusual.
En el Cartizze, situado en el corazón de Valdobbiadene, en Octubre
la uva de Glera alcanza una completa maduración, eso garantiza una
mayor concentración de aromas y sabores y la posibilidad de dar al
espumante un gusto más amable y denso sin perjudicar su frescor. El
vino base es conseguido por esmerada fermentación en blanco, hasta
casi total agotamiento del azúcar natural originario (una huella de
azúcares colabora a conservar el frutoso), después el vino es
dejado someterse a los fríos invernales que lo desvisten de los
tartratos y provocan su clarificación.
Es un perfecto sello a los momentos bonitos de la vida. Ya el color
pospone a una mayor intensidad, que se manifiesta con una
complejidad de perfumes atrayentes y amplios, de la manzana a la
pera, del albaricoque a los cítricos, a la rosa, con una agradable
nota de almendras glaseadas al regusto. Producido casi
exclusivamente en la versión Dry (restante azucarillo 17-35 g/l),
este espumante se acompaña a los dulces de la tradición, de la
pasta frola a las tartas de fruta y a las hogazas.
Óptimo no sólo al final de cada almuerzo importante, sino también
por cada brindis de felicitaciones, para hacer más alegre cada
ceremonia.
Prosecco de Conegliano Valdobbiadene Burbujeante
Es el Prosecco más fácil e inmediato: nacido para encontrar a los
jóvenes y para acercar al consumidor experto.
En la versión de refermentación en botella (Sur lie) es el
auténtico embajador de la tradición del viñero, un vino esencial,
seco, digestible y ligero. Pero, como se produce un vino con estas
características, cuál es su secreto? Prosecco Sur Lie, vino
antiguo, producido por nuestros abuelos más que por nuestros
padres, cuando no existía ningún ayuda tecnológica. Se consigue con
una espumantización en botella, tipo el Champán, sin pero efectuar
a diferencia de este la dégorgement con la consiguiente separación
de las levaduras y añadidura di azúcares. El resultado final es un
vino con su propio fondo y absolutamente seco.
En algunos raros casos no hay ningún empleo de levaduras selectas.
Las uvas, producidas con bajas rendiciones, son recogidas muy
maduras y presentan un buen tenor azucarado que durante la primera
fermentación a menudo no es desarrollada completamente en alcohol.
Eso permite durante la segunda fermentación, en la primavera
siguiente, de utilizar estos azúcares restantes de la uva sin deber
añadir otros. Si eso no ocurriera, se suma a la base espumosa del
mosto conseguido por uva Prosecco marchitada. En conclusión el
objetivo es de conseguir con uvas las más maduras y ricas posible
un vino realmente genuino cuya acidez derive de la naturaleza
calcárea del terreno y no de vendimias anticipadas.
En la fermentación más difusa, en autoclave, el Prosecco
burbujeante armoniza la fragancia de los perfumes varietales de la
uva con el picar delicado del anhídrido carbónico, en una unión que
da gran frescor.
El color es el característico pajizo, a la nariz el aroma es rico
en señales florales y frutosas con un prevalecer de manzana verde y
limón.
Perfecto servido a 8-10° C como aperitivo, sobre entradas y
primeros no elaborados.
Prosecco de Conegliano Valdobbiadene Tranquilo
Es la versión conocida fuera de la zona de producción. Se
consigue de las viñas más espesas y poco productivas y de uvas bien
maduras.
La vinificación preve una breve maceración a frío sobre las
cáscaras de la uva, de modo que el vino se enriquece en aromas y
estructura.
El color es pajizo delicado, los perfumes recuerdan manzana, pera,
almendra y miel de mil flores. La estructura es suave y
persistente, con un regusto a veces agradablemente amargoso que lo
devuelve más articulado y complejo.
Aunque no es un vino de envejecimiento, se puede apreciarlo hasta
el segundo año de vida.
Debe ser bebido a 10-12° C sobre entradas delicadas de mar y
tierra, y en combinación con los bocaditos escabechados de la
tradición véneta.


